El conquistador español del siglo XVI

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La historia la escriben los vencedores. Rara vez encontramos una historia escrita por un intelectual de un país colonizado que reflexione críticamente sobre la cultura de los colonizadores. El escritor venezolano Rufino Blanco Fombona ofrece precisamente esa perspectiva en “El conquistador español del siglo XVI”, presentando un examen incisivo y provocador de la conquista de América por parte de España. Este enfoque único no solo ilumina la historia de la colonización, sino que también arroja luz sobre las realidades políticas de la época del autor, ofreciendo un contexto invaluable para comprender las relaciones duraderas entre las naciones colonizadoras y las colonizadas.

Blanco Fombona propone audazmente la tesis de que los conquistadores, con todo el horror y la devastación que causaron en el Nuevo Mundo, no hicieron más que replicar las estructuras sociales y dinámicas culturales de su patria, España y posiblemente de todo Europa. Al analizar la brutalidad, la cultura, la ambición y la religiosidad de estos personajes, establece paralelismos entre las condiciones sociales de la España del siglo XVI y las conquistas que llevaron a cabo, revelando verdades más profundas sobre la mentalidad imperial y sus consecuencias.

La edición actual de este libro se basa en la publicada en 1921 por Editorial Mundo Latino, en Madrid.

Los editores de Caobo revisaron y reestructuraron significativamente el texto para mejorar su legibilidad. Todo el texto original se conserva, excepto las erratas mencionadas por el autor en la publicación original, las cuales fueron corregidas. Reorganizamos las notas al pie y añadimos [ed.] cuando se incorporó información nueva. Todas las notas al pie que no llevan [ed.] son del autor. También adaptamos ligeramente el diseño del texto para alinearlo con los estándares modernos.

XI Incapacidad administrativa: las colonias

Las Indias son para la metrópoli fuente de riqueza. ¿Cómo fomenta y explota la metrópoli aquella riqueza indiana? ¿Cómo practica España su comercio con las Indias? Las colonias viven secuestradas: no tienen relación con el mundo. A los extranjeros, en principio, no se les permite ni comerciar con ellas ni establecerse allí. Los mismos españoles no pueden ir sin dificultades.

Aquellos países no pueden traficar sino exclusivamente con la metrópoli. Ni entre sí pueden traficar. Pero ¿existen facilidades para este mismo limitado tráfico? Todo el comercio con las tres Américas españolas se realiza, no con entera libertad para España entera, sino con mil trabas y por un exclusivo puerto español, que fué primero Sevilla y más tarde Cádiz. De ese único puerto zarpan los pocos buques que las guerras de Europa, la apatía y los piratas permiten. Como de esos buques depende la vida mercantil y la vida material, puede decirse, de todo el continente neo-español, se vive en aquel continente lleno de oro y plata y que produce frutos como para sustentar al universo, con increíbles e incomprensibles escaseces, y en una turbación económica de cada momento. Los frutos que América produce no son en ocasiones exportados oportunamente por falta de navíos; a menudo, en la espera, se echan a perder sin beneficio para nadie, más bien con ruina para muchos.

Las industrias que se explotan en España no pueden iniciarse en América. Otras industrias no hay quien las implante ni en América ni en España. Casi constantemente se carece en el Nuevo Mundo de lo más indispensable para la vida, desde instrumentos agrícolas hasta ropa de vestir. Además, como sólo un puerto se habilita en la dilatada extensión de Sud América, el transporte de mercancías de ese único puerto a 100, 200, 500, 1.000 y más kilómetros tierra adentro, a lomo de mula, cuesta un dineral y aumenta el precio de la mercancía en un valor exorbitante. Algunas mercaderías llegan a su destino con un recargo de 500 y aun 600 por 100. Y los comerciantes sobre esos precios debían ganar.

Las Indias, con todo, producen a la metrópoli cerros de oro. Tal riqueza se esfumará en absurdas guerras europeas.

¿Cómo transporta España los productos de un mundo a otro?

Rufino Blanco Fombona (1874–1944) fue un escritor, historiador y diplomático venezolano, considerado una de las figuras más destacadas del modernismo latinoamericano. Su prolífica obra abarca ficción, ensayos y estudios históricos, demostrando su agudo intelecto y su apasionado compromiso con las cuestiones culturales y políticas de su tiempo. Como defensor de la literatura y la investigación histórica, los escritos de Blanco Fombona reflejan a menudo su profunda preocupación por la justicia, la identidad nacional y el legado del colonialismo en las Américas. Sus contribuciones le valieron el reconocimiento como una voz clave en el panorama cultural e intelectual de principios del siglo XX.