Trovadores y Trovas
€ 2,99
Esta edición contiene la obra completa de Rufino Blanco Fombona, “Trovadores y Trovadores”, su primer poemario, junto con ensayos sobre otros artistas que lo inspiraron. Habla de Arturo Michelena, Alfredo Musset, José Martí, José Antonio Calcaño, Juan Antonio Pérez Bonaldo y un joven poeta anónimo, que solo conoceremos a través de los textos de este libro.
Esperamos que este libro le brinde tanta alegría como a nosotros.
La edición actual de este libro se basa en la publicada por TIP. J.M. Herrera Trigoyen & CA. en Caracas en 1899. Modernizamos la portada, la tipografía y el diseño para aumentar la legibilidad. Todas las notas al pie son del autor, excepto las marcadas con [ed.].
Optamos por no corregir posibles errores ortográficos porque no sabemos si fueron intencionales o no.
Esperamos que este libro le brinde tanta alegría como a nosotros.
El primer canto
Jamás canté, Señora,
tu pálida belleza,
tu frente de alabastro,
tu boca de cereza;
jamás prendí las flores
del arte, en tu corpiño,
te consagré las rosas
fragantes del cariño.
Hoy, ya marchitas veo
mis rosas; en tus sienes
ajenas rosas blancas,
nuevos jazmines tienes;
las cuerdas de la cítara,
empapadas en llanto,
vibran de amor el único
y doloroso canto.
Deshoja las violetas
de tu mirar de ninfa,
en clareante onda,
o verdinegra linfa;
antes de ver cuál tiembla
tu cuerpo sonrosado,
mordido por los dientes
de oro del Pecado.
¿Anidan los amores
en tus cabellos blondos;
en las copas se embriagan
de tus senos redondos?
Ya de tu boca fúlgida,
en perlas recamada,
el Ósculo conoce
la vía perfumada.
Amante fementida,
tu amor, adelfa hermosa,
la acerbidad encierra
en urna primorosa.
Tu mano, peregrina
mezcla de ala y zarpa,
un canto nunca oído
pudo arrancar de mi arpa.
Adiós; y nunca olvides
cómo te amé de niño,
cómo sembré en tu alma
las rosas del cariño;
y cómo de esas rosas
gozó mi adolescencia,
los prístinos colores
y la primera esencia.
Adiós; pronto en mi pecho
habrá nuevos amores,
a otra beldad querida
coronaré de flores…
Y cuando turba amante,
ingenua, te sonría,
hermana de las Gracias,
diré cómo eras mía.





