Oculta tu rostro

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Un día lluvioso de mayo, con el cielo totalmente a oscuras en pleno mediodía, como si de pronto hubiese caído la noche sin darme cuenta, me encontraba en la oficina del legendario impresor de libros Luis García, leyendo un extraño ejemplar –en su estructura y forma– titulado Teoría de las despedidas.

Mientras afuera la tormenta se tornaba inclemente, di gracias al cielo, o al escritor, por esa otra lluvia que pasaba ante mis ojos, a ratos en gotas, a veces menuda o bullanguera como la que caía sobre Valencia.

Un mosaico de una ironía fina y deliciosa como la de los diálogos entre Platón y Sócrates,  formado por duras y luminosas piedras: el amor, la muerte, el oficio antiquísimo y temido del cirujano. La libertad, la tristeza y  tres temas que han sido siempre tan resbaladizos como una piedra recién humedecida por una lluvia pertinaz: Dios, la belleza y la verdad.

Sobre las teorías, sobre los puntos de apoyo; sobre los consensos y falsos disensos y sobre un personaje tras cuya muerte nos quedamos más solos. Piedras sólidas sobre las cuales el mismísimo Dios se ha detenido para encontrarse repartido en mil retratos.

A cabo de una décadas se nos hace inevitable echar una mirada a lo que hemos escrito, gesto que invariablemente se acompaña de injusticias para con nosotros mismos, en la medida en que leemos, a veces con un asombro que nos impide reconocer nuestra voz envejecida, otras, abrumados por lo que consideramos excesos estilísticos, defectos, abusos, omisiones, en fin, siempre como avergonzados de una tarea que se nos fue imponiendo sin que nos percatáramos a tiempo.

Todo nuestra producción es breve, no por coqueteos estilísticos (que no faltaron), no por mezquindad, aunque eso lo dirá mejor el lector, sino por la incapacidad de abarcar temas que en su momento parecieron serios en grandes espacios textuales. Esa característica nos facilita recoger textos de Equivalencias, Fragmentos Sublunares y También el Humo tiene su Forma, en este volumen que ahora dejamos en manos del lector, siempre confiando en su indulgencia, siempre esperando que la palabra secreta que hemos escondida sea leída por quien sabemos nunca estará presente.

Amor y fracaso

El amor se distingue de todas las actividades humanas en que para ser un experto en sus detalles sólo basta haber fracasado repetidas veces en su ejercicio.

Creemos en un médico cuando ha sanado a muchas gentes. Creemos en un astrónomo cuando sus predicciones celestes son acertadas y las trayectorias de los mundos son las que nos dictan sus ecuaciones. Creemos en el detective que ha resuelto muchos crímenes difíciles. Cada experto se hace con éxitos reiterados.

Para conocer sobre el amor hay que leer a Flaubert o a Petronio, a Joyce o a Balzac: la heterogeneidad de la enumeración tiene el propósito de resaltar lo único que tienen en común estos hombres, aparte del ejercicio de las letras: el fracaso rotundo de sus vidas amorosas y las inigualables y exactas reflexiones que de allí surgieron.

Sólo el fracaso da la perspectiva necesaria para hablar del amor. Los hombres felices han comprendido muy poco y ese poco jamás lo podrán expresar.

escritor, consultor

Guillermo Cerceau (Argentina, 1957) es consultor especializado en nuevas tecnologías. Ha trabajado durante veinte años en el mundo empresarial, primero como consultor independiente y luego, en KPMG, durante casi 11 años, donde alcanzó el puesto de CIO para Venezuela. Actualmente investiga ciudades, migraciones, cambio climático y tecnologías avanzadas como AI, VR, AR y las llamadas “Smart Cities”.

writer, consultant

Guillermo Cerceau (Argentina, 1957) is a consultant specialized in new technologies. He has worked in the corporate world for twenty years, first as an independent consultant and then at KPMG for almost 11 years, where he served as CIO for Venezuela. Currently researching cities, migrations, climate change, and advanced technologies like AI, VR, AR and so-called “Smart Cities”.